En medio de un clima de creciente tensión geopolítica, el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, salió este lunes en defensa de la Copa del Mundo 2026. Desde el Palacio del Planalto, tras un encuentro con el mandatario brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, el máximo dirigente del fútbol mundial hizo un llamado a la «unión global», intentando apagar los fuegos de un boicot que cobra fuerza en Europa y sectores del activismo internacional.
La controversia, que amenaza con empañar el torneo más grande de la historia, surge como respuesta a las severas políticas migratorias y el discurso expansionista del gobierno de Donald Trump, líder de una de las tres naciones anfitrionas.
El fútbol frente al «Muro» de la política
El llamado al boicot no es un murmullo aislado. Figuras de peso y organizaciones han manifestado su rechazo a que el certamen se celebre en suelo estadounidense bajo el actual contexto:
- El dardo de Blatter: El expresidente de la FIFA, Joseph Blatter, incendió las redes sociales sugiriendo a los aficionados «mantenerse alejados de Estados Unidos».
- Voces desde Alemania: Oke Göttlich, directivo de la Federación Alemana de Fútbol y presidente del FC St. Pauli, ha respaldado la posibilidad de no asistir en protesta por las amenazas arancelarias contra la Unión Europea y las intenciones de la administración Trump respecto a Groenlandia.
- Tensión Migratoria: El inicio del torneo en junio coincidirá con un periodo de alta sensibilidad social debido a las redadas masivas contra inmigrantes en territorio norteamericano.
La postura de Infantino: «El fútbol es la respuesta»
Pese a su conocida cercanía con el presidente Trump, a quien llegó a premiar por su «contribución a la paz», Infantino optó por un discurso de neutralidad institucional:
“La gente quiere ir, va a ir y va a celebrar junta. Siempre miro hacia el futuro. En este tipo de eventos lo más importante es unir a la gente y a las naciones de todo el mundo”, sentenció el dirigente suizo.
Cifras de un Mundial récord
Para la FIFA, el interés comercial parece blindar el torneo ante cualquier intento de boicot. Infantino reveló datos que calificó como «sin precedentes»:
- Demanda Histórica: Ya se han registrado más de 500 millones de solicitudes de entradas.
- Gigantismo: Será la primera edición con 48 selecciones (frente a las 32 anteriores) y un total de 104 partidos.
- Soberanía Compartida: Aunque EE. UU. es el foco de la crítica, el torneo se apoya en la estabilidad de sus socios, México y Canadá, repartiendo el espectáculo en 16 ciudades sedes.
Un desafío logístico y diplomático
El Mundial 2026 representa el regreso de la Copa a Norteamérica desde 1994, pero bajo un panorama radicalmente distinto. La gran incógnita para la FIFA no es si los estadios estarán llenos —la demanda sugiere que sí—, sino si el evento podrá mantener su aura de «fiesta de la paz» en ciudades donde el ambiente social se encuentra fuertemente polarizado.
