En un acto cargado de emotividad, el Ayuntamiento de Santiago oficializó este jueves la declaración del lanzador cubano Yunesky Maya como «Hijo Adoptivo» de la ciudad. El reconocimiento, contenido en la Resolución No. 3494-25, destaca su intachable trayectoria en el béisbol profesional y su profunda identificación con la «Ciudad Corazón».
El alcalde Ulises Rodríguez hizo entrega de la distinción, subrayando que Maya no solo ha sido un pilar deportivo para las Águilas Cibaeñas, sino un ejemplo de disciplina y perseverancia que ha trascendido el terreno de juego para integrarse plenamente en la identidad santiaguera.
El renacer de un «Guerrero» en el Estadio Cibao
Para el veterano lanzador de 44 años, este reconocimiento cierra un ciclo vital que comenzó en medio de la incertidumbre. Durante su discurso, Maya recordó con lágrimas en los ojos su llegada a Santiago en la temporada 2015-2016, un momento en el que una lesión de tobillo amenazaba con poner fin a su carrera.
«Llegué a esta ciudad pensando que mi carrera había terminado, pero al ver este estadio soñé con lanzar aquí. Fue algo muy especial, algo increíble para mí», confesó el ex-Grandes Ligas, quien estuvo acompañado por su esposa e hijos, estos últimos nacidos y criados en la ciudad.
Un legado que trasciende el montículo
La distinción de «Hijo Adoptivo» se fundamenta en tres pilares que el Concejo de Regidores valoró unánimemente:
- Excelencia Deportiva: Sus múltiples campeonatos con las Águilas (incluyendo la corona de 2020-21) y su entrega en cada apertura.
- Conducta Ejemplar: Su rol como mentor de jóvenes talentos y su comportamiento ético fuera del diamante.
- Compromiso Social: Su labor silenciosa a través de la Fundación Warrior 97, enfocada en apoyar a niños de escasos recursos en Santiago.
Transición al cuerpo técnico
Aunque este homenaje celebra su historia como jugador, Yunesky Maya ya ha comenzado a escribir un nuevo capítulo. Para la presente temporada 2025-2026, el cubano ha asumido el rol de asistente del coach de pitcheo (coach de bullpen) bajo la dirección de Luis «Pipe» Urueta, asegurando que su experiencia siga beneficiando a la organización aguilucha desde el banquillo.
Con esta resolución, Santiago formaliza un vínculo que la fanaticada ya había decretado hace años: Yunesky Maya ya no es solo un refuerzo extranjero, sino un santiaguero más por derecho propio.
